Un joven camina por la calle todos los días.
La misma calle, la misma hora.
Siempre ve a la misma chica, ella sonrie y el baja la vista apenado, prometiendose que mañana sí le habla.
Pasan los días y sigue la rutina. Ella sonrie y el apura el paso temeroso de un encuentro.
Al fin pasado un mes se arma de valor y decide hablarle.
La chica se acerca y el nervioso se acomoda la corbata.
-Hola- la chica pasa de largo sin dirigirle siquiera esa cálida sonrisa de antaño.
El se deprime.
Va tras ella y cuando le da alcance trata de tocarla. La joven se detiene y cuando el le pone la mano en el hombro la chica se convierte en un montón de hojas regadas en el piso. El muchacho aterrado retrocede unos pasos y trastabilla hasta caer al suelo.
El joven cierra los ojos ante el impacto....
...Y cuando los abre esta apoyado en su escritorio; sobre un montón de hojas sueltas. Cierra los ojos y recrea la imagen de aquella sonrisa tierna. Se despereza a prisa y corre hacia la parada de camión, tal vez hoy sea el dia....
No hay comentarios:
Publicar un comentario